Finalmente y tras mucho tiempo de debate sobre el nombre y las técnicas de márketing de Apple, ya tenemos el cambio confirmado: el nuevo iPhone se llama simplemente iPhone 11 (nada de números romanos que confundan) y un nuevo modelo llamado iPhone 11 Pro entra en juego.

El nombre no esconde demasiado lo que son los nuevos iPhone en realidad: un sucesor del XR y dos sendos sucesores del iPhone XS y XS Max. A nivel técnico la evolución sigue siendo lineal. Sin embargo, ese cambio de nombre pretende que el público general cambie completamente de enfoque respecto a la gama de los iPhone.

En sus inicios, cada generación de los iPhone se componía de un único modelo. iPhone 3G, 3GS, 4, 4S… había un salto de número bianual y el añadido de la «s» para señalar una mejora interna del teléfono sin tocar demasiado su diseño externo. Pero con la llegada del iPhone 5s tuvimos el primer cambio que buscaba ofrecer una alternativa económica al modelo principal: el iPhone 5c.

Como el modelo principal del iPhone iba siendo cada vez más caro, Apple sacó el iPhone 5c en varios colores imitando un poco la idea del iPod mini frente al iPod clásico más caro. Y con los iPod la técnica funcionó, pero no lo hizo tanto con el iPhone 5c. Sí, era más barato, pero la gente detectó que se trataba de un iPhone 5 (lanzado hace un año) con cubiertas de colores. Los consumidores prefirieron invertir más dinero y quedarse con el iPhone 5s, ya que era el que introducía el chip más rápido y novedoso para la época.

Tras ver que la idea no funcionó demasiado bien, Apple dejó a un lado la idea de los terminales «c» y abrazó la idea de vender un modelo con la pantalla más grande que fue el iPhone 6 Plus. Seguimos con la misma técnica un par de años más con éxito, pero los mercados daban señales inequívocas de que había demanda para un iPhone barato.

Eso se tradujo en el lanzamiento del iPhone SE, un terminal que ha terminado siendo muy popular gracias a su precio y su tamaño. Pero ahora ese terminal también ha dejado de venderse, y Apple decidió volver a sacar la técnica de los «iPhone C» junto con el lanzamiento de los iPhone XS. Nacía así el iPhone XR, pero llevando el mismo procesador que los iPhone XS sacrificando cosas como la pantalla OLED para rebajar su precio.

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